martes, 1 de abril de 2014

Agricultura sostenible para un mundo mejor. 3).- La biomasa.

Voy a intentar hacer una entrada muy sencilla y clara. Voy a seguir para ello un esquema tomado del diario "La opinión de Zamora".
 
Lo primero es aclarar que la biomasa es un material de origen biológico y como principales utilidades energéticas podríamos con ella:
  1. Producir electricidad.
  2. Producir calor: por radiación, ventiladores de aire caliente, etc.
  3. Ambas cosas.
 
Tenemos diversos tipos de biomasa:
 
  1. Residuos agrícolas: paja, tallos, hojas, la parte leñosa de la mazorca de maíz, etc. Es muy importante aquí señalar que estos restos son (pese a un proceso químico complicado) suceptibles de aprovechamiento en la producción de biocombustibles, reservando el grano para el consumo humano. Pero este es otro tema que trataremos pronto.
  2. Residuos industriales: todo tipo de cáscaras de frutos secos (de piñón, de almendra, de pistacho,...) huesos de aceitunas, los sarmientos subproducto de la poda de la vid, etc.Otra posibilidad son los restos de serrerías (virutas y serrines) y diversos tratamientos de la madera siempre que no lleven incorporados tinturas tóxicas, etc.
  3. De origen forestal. Restos de podas y clareos en las explotaciones silvícolas, restos que de por sí no tienen un uso maderable tradicional. Esto contribuye notablemente a evitar incendios, mantener en un estado adecuado y saneado muchas masas forestales, crean un empleo sostenible en zonas de difícil acceso. Se hace más rentable el aprovechamiento maderero al dar un contenido económico a ciertas tareas de mantenimiento necesarias (claras, podas, desbroces).
 
Bueno, y ¿qué tipo de residuos, qué formas tienen?:
 
Es muy variado: tenemos leña troceada, astillas, pellets, y lo visto de huesos de aceitunas o cáscaras trituradas, etc.
 
Todos estos residuos podemos utilizarlos de muy diversas formas:
 
  1. En chimeneas, estufas metálicas, cocinas económicas, calderas de alto rendimiento, estufas de mampostería, etc, para producir calor.
  2. En calderas específicas para astilla o pellet.
  3. En calderas policombustibles (leña-pellet, etc). Son más caras, pero más versátiles a la larga y te permiten utilizar en cada caso el combustible más económico, adecuado y cercano.
  4. En calderas para producción de electricidad o mixto electricidad-calefacción. Podemos rizar el rizo; actualmente una marca austriaca dispone de un modelo de caldera a pellets que combina un depósito acumulador de agua calentado con el sol con los pellets cuando éste es insuficiente y ADEMÁS PERMITE la PRODUCCIÓN de 1,5 Kw DE ELECTRICIDAD. Cuando esto se desarrolle más con biomasa nuestros hogares serán prácticamente autosuficientes (utilizando una pequeña batería para permitir el arranque).
 
Es más barata que el gasoil (pese al precio muy superior de la caldera, se amortiza rápido) pues el precio del combustible se acerca a la mitad del gasoil. En el caso de la astilla es de casi un tercio (el problema es la mayor necesidad de espacio de almacenamiento).
 
Se puede comprar en muchos establecimientos específicos o también cada vez más en los generalistas. Muchos establecimientos te surten en casa el combustible.
 
En su uso vamos a apreciar dos extremos de la biomasa.
 
  1. Una caldera de biomasa puede ser instalada por una gran cantidad de distribuidores autorizados. Su uso es muy sencillo (son automáticos y el encendido es eléctrico, tienen mando a distancia, la carga del combustible puede hacerse con un sinfín automatizado, dejan muy escasos residuos que se limpian de forma sencilla sacudiendo el cenicero, ...)
  2.  
  3. Una estufa rusa (el otro extremo) tiene un uso parecido al de una caldera de leña convencional con la comodidad de realizar solo dos cargas al día en lo más crudo del invierno, además puedes calentar ACS o toda la casa (de forma sencilla o compleja), cocinar y hornear, el calor es sanísimo, etc. Ciertamente la limpieza es menos cómoda y mancha más (el uso es el equivalente a la cocina económica o bilbaína o de hierro fundido de toda la vida).
 
Los residuos se pueden emplear como abono y sus emisiones de CO2 no aumentan el CO2 del medio ambiente pues derivan del uso de un recurso sostenible.
 
Actualmente en España el uso de los recursos de la biomasa se limitan a un 7% del total (es un dato que he recogido, pero puede ser corregido), queda aún un 93% por utilizar.
 
La biomasa, en todas sus posibilidades, es un recurso renovable, ecológico, creador de empleo en zonas periféricas y con menor desarrollo, complementario de otros usos, reduce la dependencia del sucio petróleo, es más ético pues cada país puede obtener la mayor parte del suyo sin necesidad de explotar otros países, ¿qué más puedo decir?.
 
De verdad, es muy recomendable y variado, desde una estufa rusa para una pareja joven a una caldera de pellet con carga automatizada para personas con problemas de movilidad tenemos una diferente serie de respuestas para diferentes necesidades.
 
La agricultura debería provecer muchos de nuestros recursos energéticos a base de una racional y ética utilización de los residuos agrarios y de una adecuada explotación de los recursos forestales. Bosques, cultivos y setos según cada parte del mundo deberían ser utilizados con racionalidad y respeto por el medioambiente y las generaciones venideras.
 
Espero que esta entrada sea muy sencilla de entender.
 
 
 
 
 

jueves, 13 de marzo de 2014

Agricultura sostenible para un mundo mejor. 2).- Alimentación sostenible.

"La investigación agronómica se ha medido para convertir al campesino en un bandido mas hábil en vez de en un productor de alimentos mejores. Se le ha enseñado como puede obtener ventajas en detrimento de sus descendientes, como puede hacer dinero con la fertilidad del suelo y las reservas de su ganado. Astucias similares en los negocios acaban en la bancarrota y en la agricultura aportan un éxito momentáneo. Pero la fertilidad no es eterna, la tierra se agota y la verdadera agricultura se muere"
Tomado del Testamento agrícola de  sir Albert  Howard; padre de la agricultura biológica.


Esta es una lucha larga y tremendamente desigual. Vamos a perder, pero por esperanza y también por dignidad vamos a presentar batalla. Y no solo por dignidad; a la larga se nos ofrecen dos panoramas de futuro:
  1. Fin de nuestra especie por mala gestión de nuestros recursos.
  2. Supervivencia. Dos opciones se me ocurren posibles:
  • Conseguimos tal desarrollo tecnológico, que nuestros problemas pasados suenan ridículos a nuestros oídos (futuros). No veo tan sencillo este futuro. Puede que exista una tecnología mejor, una energía abundante, barata e inocua; pero seguramente al entramado económico-financiero-militar no le interese. Harán lo posible por mantener el control de la banca y las fuentes de energía no renovables: mientras la banca permita controlar el crédito y  por tanto la inversión y el desarrollo, y las energías sean escasas, seguiremos en las mismas, con un tremendo control social, no evolucionaremos como especie y seguiremos esclavos de nuestros errores.
  • Tendremos un moderado desarrollo tecnológico, y tendremos que optar por subsanar los errores del pasado. Será un tiempo de ecología, justicia, redistribución, trabajo y corresponsabilidad. El lucro no será un fin en sí, desde el intimo convencimiento de la sociedad de que de esa manera no habrá paz social, ni justicia ni prosperidad, ni calidad de vida ni nada. PARA LLEGAR A ESTO, será necesario mucho sufrimiento, muchos graves errores previos (Fukushima, deforestación, cambio climático, pobreza, escasez) y también haber adquirido mucha información previa. Estos artículos o entradas pretenden contribuir a ello. Que tengamos 10.000, 100.000, millones de blogs y de gente PENSANTE e INFORMADA. Y que reflexionemos, debatamos y presionemos entre todos. Solo así tendremos éxitos.
El cambio parte de nosotros, de cada uno de nosotros. Ningún partido político hará nada por nosotros, son los "capos" de los prisioneros de la especie de campo de concentración en el que vivimos a diario. No son más que otros prisioneros con una categoría "especial", que nos vigilan a cambio de unas migajas.

Los verdaderos amos son otros, que infiltran a sus peones en toda corporación, entidad pública y privada, grupo de opinión (incluso en el 15M), etc.

Somos nosotros, todos nosotros, quienes debemos informarnos y tomar iniciativas en todos los aspectos y presionar a quienes tienen poder de decisión para que se vean obligados a cumplir con sus supuestas funciones originarias.



A continuación un extracto del artículo Alimentación sostenible de Jonathen A. Foley. Algunos aspectos son discutibles, como todo (yo no comparto todo lo que dice, por supuesto). Pero como toma de contacto con la realidad, y para establecer puntos de referencia sobre los cuales debatir, no deja de tener gran interés y ser un motivo de reflexión para todos nosotros.
    2).- ALIMENTACIÓN SOSTENIBLE
    (EXTRACTO-RESUMEN):



    Tres tremendos retos nos esperan:
    1. Garantizar la nutrición de los habitantes en la tierra terminando con las hambrunas.
    2. Duplicar la producción de alimentos en el 2050.
    3. Lograr lo anterior de modo sostenible reduciendo la agresión de los sistemas agropecuarios sobre el medio ambiente. La huella física de la agricultura es brutal sobre el medio, alterando el medio. El agua es cada vez más escasa y contaminada por abonos y plaguicidas (herbicidas e insecticidas). El fósforo y el nitrógeno aplicado en exceso genera zonas muertas en las desembocaduras de ríos, los lixiviados llegan a las costas y destruyen los caladeros. La agricultura supone el 35% de emisiones del dióxido de carbono. No solo hablamos de cultivar, transportar y procesar alimentos; también de la deforestación tropical, emisiones de metano por ganaderías y arrozales, emisiones de óxido nitroso en suelos abonados en exceso.
    Para ello deberíamos aplicar cinco estrategias de forma integral. Para llegar a un sistema de alimentación sostenible, debemos conjuntamente producir más, distribuir mejor y dañar menos. No vale ya un planteamiento excluyente de o producción o mantener el ecosistema.

    SOLUCIONES PROPUESTAS
     
    1º).- Debemos detener la expansión de la agricultura.

    Especialmente en selvas y sabanas tropicales. Estas cumplen la vital labor de retener carbono y conservar la biodiversidad. Ello reduciría emisiones sin restringir en demasía la producción de alimentos.
    Hay muchas propuestas, una es el mecanismo de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación. Se subvencionaría desde las primeras economías a los países tropicales la protección de sus selvas.
    Es preciso cambiar la política actual de biocombustibles.



    ((¿Cómo aplicar esto en mi zona geográfica?.  Está claro que aquí tenemos un exceso de tierras cultivadas. Intentar poner las pocas que quedan baldías en explotación sería un error. Al revés. Deberíamos dotar de una red de setos cortavientos, refugio de predadores para el control de plagas, amén de fuentes para otros recursos (fúngicos, caza, frutas, madera). Respetar los humedales con la función de depuración de las aguas -en mi pueblo hay tierras que fueron concentradas y hoy ni dan cosechas ni son humedales-. Aplicar aquí las retrogradas disposiciones de la reciente (nueva, pero retrograda) ley agrícola que está a punto de salir en castilla y león es un error: no necesitamos explotar 10 tristes hectáreas más, debemos reforestar algo, y la manera más sencilla y que mejor interactúa con la agricultura y ganadería sería estableciendo una red de setos.))


    2º).- Eliminar las disparidades de rendimiento.

    Las cosechas sólo han aumentado en un 20% los últimos 20 años.



    Para ello en principios debemos vencer obstáculos sociales y económicos.



    Más que mejorar la productividad de las mejores explotaciones, debemos mejorar el rendimiento de las tierras menos productivas (en muchas partes de América Central, Europa Oriental, África) utilizando mejores semillas y abonos, amén de un riego más eficiente.

    
    Sin abusar del riego y de los abonos, otros métodos nos permiten mejorar el rendimiento:

    Emplear cultivos de cobertura, con unas adecuadas rotaciones para reducir el uso de fertilizantes. Dejar los restos de las cosechas como nutrientes en el campo.




    3º).- Utilizar los recursos con una mayor eficacia.



    El uso de técnicas agrícolas más eficientes, como el riego por goteo, el acolchado para reducir las pérdidas de humedad, la mejora en la distribución del agua en los sistemas de regadíos.



    Al utilizar los abonos, se plantean dos problemas.



    Aplicarlos en su justa media, que no sean insuficientes y que no sobre y produzcan contaminación.



    Realmente los estudios muestran que en las zonas donde la revolución verde ha avanzado más, se puede reducir de modo espectacular el empleo de abonos y plaguicidas sin que por ellos los rendimientos se vean demasiado afectados (Concepto de la agricultura o producción integrada).



    ¿Cómo llevar a cabo estas técnicas?. Aquí los fondos públicos cumplen una función vital. El agricultor que recibe subsidios debe a cambio ser el primer mantenedor del sistema. Un funcionario "oficioso", pero con una actuación decisiva. A cambio de las ayudas debe reducir sus fertilizantes, mantener las reservas hídricas, gestionar sus purines, reciclar el exceso de nutrientes, restaurar los humedales para que fijen los nutrientes.



    Reducir el laboreo para evitar las pérdidas de nutrientes, aplicar la agricultura de precisión, utilizar técnicas de cultivo ecológico.


    ((En mi zona se trata de más de lo mismo; en general ya son bastante "productivas" -no olvidemos la excesiva contaminación con pesticidas y fertilizantes- gracias a los ínsumos que la actual PAC les procura. Sistema predador donde los haya, fuente de actual fortuna para nosotros (y futura hambre, no lo olvidemos, cuando la situación sea insostenible) y pobreza y competición injusta y desohnesta con países con menor poder y recursos políticos y financieros (pues naturales tienen, solo que son depredados por nosotros y otros más). Aquí deberíamos innovar intentando producir un poco menos a cambio de utilizar muchos, pero muchos menos ínsumos (gasoil agrario, fertilizantes y pesticidas) y de forma más segura sanitariamente. Introducir métodos alternativos e integrales (consultar el libro Las cosechas del futuro, de Marie-Monique Robin) que hagan interactuar agricultura y ganadería, explotación forestal (madera, residuos como biocombustibles, aprovechamiento fúngico).



    4º).- Disminuir el consumo de carne, principalmente de ciertos tipos de carne.



    Actualmente el 60% de los cultivos se dedica al consumo humano. Pero un 35% a la alimentación del ganado y el otro 5% a biocombustibles y otros. Se precisan 30 kilos de cereales para producir un kilogramo de vacuno limpio.



    Las carnes de ave y cerdo son más eficientes. Y también aquellas procedentes del ovino y bovino alimentadas con pastos de terrenos no aprovechables para la alimentación humana.

    Pequeñas modificaciones en la dieta, que nos lleven a consumir una menor cantidad de carne, y que además provenga de la ganadería extensiva serían decisivas.



    ((Si es que no es tan necesario ¡caramba!. En mi zona tiene sentido el ovino en extensivo, moviéndolo por el campo y dándole piensos y forrajes industriales solo en ciertas épocas en que el campo sea insuficiente. El resto de ganadería no es muy lógico. No es lógico el vacuno, pues los pastos no son adecuados y deberíamos utilizar las tierras de regadío para producción de alimentos humanos. La avícola podría ser posible en extensivo y combinando una producción mixta hortofrutícula-avícola: las aves engordan o ponen siendo alimentadas con piensos naturales, frutas pasadas y el pasto que encuentran en la tierra. A la vez abonan, escarban y acaban con las plagas de la explotación de frutales -ahorro de ínsumos: pesticidas, fertilizantes, alguna labor de grada-. La porcina tampoco, a no ser que dispusiéramos de extensiones de encinares para engorde con hierba y bellota -que no tenemos- y gestionásemos sus purines para producir abono y  biogás).



    5º).- Reducir los desechos.



    Se pierde un 30% de los alimentos (se estropean, son consumidos por parásitos,...)



    En los países pobres el problema está en el productor, que debe mejorar su almacenaje, conservación y distribución.



    En los países ricos el problema esta en el consumidor, las come en exceso, se despilfarra y tira en demasía.



    Cualquier progreso en este aspecto supondría un enorme avance en la eficiencia.



    ((¡Lo que podemos despilfarrar en nuestras casas, es demencial!. Yo veo en la calle en Benavente a gente cogiendo alimentos (¡aquí, "en el primer mundo"!)  de los supermercados -que están en perfecto estado, pero a punto de pasarse de fecha- de la basura montando peleas. Eso debería gestionarse de otra forma, porque insulta la inteligencia y al espíritu humano. Debería ser gestionado todo por medio de una red asistencial y utilizarse como alimento para familias desfavorecidas, con control y evitando desordenes y molestias para los vecinos. Todos esos productos en perfecto estado que desechamos nosotros y los supermercados))



    APLICACIÓN CONJUNTA DE LAS ANTERIORES ESTRATEGIAS:

    Debemos utilizar una estrategia conjunta e integral para una mayor eficacia nutricional, social y ambiental. Para ello, deben mantenerse las aportaciones positivas de la revolución verde y la agricultura industrial, introducir las innovaciones de los sistemas alimentarios locales, agricultura ecológica.



    Tomar las mejores ideas de cada uno para configurar una red de sistemas agrícolas locales bien adaptados a sus recursos hídricos, climáticos, amén de ecosistemas y cultura de la zona.



    Estos deberían interconectarse mediante una eficaz red de transporte y distribución.



    El trabajo de los agricultores y ganaderos, compensados por un adecuado sistema de subvenciones sería vital en ello.



    Un mecanismo adecuado (señalan algunos) sería aplicar un sistema de CERTIFICADOS DE CALIFICACIÓN CRECIENTE, que diera puntos adiciones por incorporación de técnicas favorables y se detraerían puntos por prácticas deficientes, costes ambientales y sociales.
     

    En la zona templado cultivaríamos cereales sostenibles, además de hortalizas y tubérculos. Cítricos y café sostenible en los trópicos. Todo ello con información precisa sobre el origen y producción, para que el consumidor tenga todos los conocimientos precisos.

    martes, 18 de febrero de 2014

    Agricultura sostenible para un mundo mejor. 1).- La conservación del suelo.

    Vamos a intentar aportar una serie de reseñas o comentarios breves sobre aspectos de la actual gestión del sistema agro-industrial-alimentario, citando bibliografía con el fin de que cualquier persona pueda leer el artículo o libro entero en el que me baso si está interesado.
    Tengo un artículo-¿ensayo? extensísimo que se va a ser demasiado farragoso de leer, de modo que voy a publicar reseñas más breves, dando la información en pildoricas, para que el lector no se agobie y siga leyendo y así contribuir mejor a la creación de un debate-estado de opinión o como quiera llamarse.

    Primero: DECLARACIÓN DE INTENCIONES:
    Lo único que se necesita para que el mal triunfe
    es que
    los hombres buenos no hagan nada.

    Edmund Burke



    Hay FALACIAS, que a base de repetirse, y sin demostrarse positivamente en ningún momento, acaban por ser aceptadas como verdades inmutables, ciertas, seguras, casi sagradas.


    En agricultura y ganadería mucho hay de esto. Y es algo peligroso, muy peligroso para todos nosotros. La ignorancia es un riesgo mucho mayor de lo que aparenta.


    Debemos acabar con ciertos mitos, muy perjudiciales para nosotros como especie. Para ello debemos emplear tiempo y dinero en investigaciones serias sobre lo que hacemos y sobre lo que deberíamos hacer para satisfacer nuestras necesidades alimentarias presentes y futuras manteniendo intacto (y mejorando) el legado que recibimos.


    Investigación y desarrollo son piedras claves en nuestra seguridad alimentaria futura. Y debe ser financiada con dinero público, para evitar las penosas e interesadas injerencias de las multinacionales. Si se destinara una pequeña parte del presupuesto que se destina a temas armamentísticos en la investigación alimentaria, otro gallo nos cantaría.


    En esta serie de entradas incluyo extractos, adaptaciones de artículos científicos, y opiniones sobre el amplio tema de la agricultura, ganadería, sus relaciones con el medio ambiente y la conservación del mismo, así como la producción industrial.


    Quiero intentar SER ECLÉPTICO EN LO POSIBLE Y EVITAR EL DOGMATISMO A ULTRANZA QUE NO LLEVA A NINGÚN SITIO. Aprovechar lo bueno de cada sistema en la medida en que sea compatible y posible, por tanto. Ver que es lo bueno de la agricultura convencional (¿mejor llamarla agricultura de mercado?) fruto de la revolución verde y lo bueno de la ecológica e intentar aprovechar ambos.


    Quizás el camino (de momento, y hasta que no encontremos algo mejor) sea el de la agricultura o producción integrada, que es un sistema de producción que utiliza aspectos de la agricultura industrial convencional y de la ecológica. Es una tipología productiva intermedia que permite productos agroquímicos de síntesis (fertilizantes, pesticidas) pero haciendo un uso mínimo de ellos (sólo permitidos si no hay alternativas viables), restringido además en las normas técnicas específicas de producción para cada cultivo.


    Busca compatibilizar la suficiente producción alimentaria con la protección y mejora de los recursos naturales, conservar el suelo, el paisaje y el medio ambiente, así como mantener la diversidad genética.

    1).- LA CONSERVACIÓN DEL SUELO
    (Esquema: DIVERSOS ESTUDIOS CIENTÍFICOS VINCULAN LA AGRICULTURA A LA DESTRUCCIÓN DEL SUELO, Y ÉSTA A LA DECADENCIA DE DIVERSAS CIVILIZACIONES AGRARIAS EN EL PASADO)



    ¿Por qué es preciso conservar el suelo? Veamos unas muy fuertes razones.


    Un inconveniente del laboreo tradicional es erosionar el mantillo. Facilita la acción del viento y de las pendientes.


    Estudios del geólogo Arjun Heimsath, de la Universidad estatal de Arizona, las velocidades de generación de suelo va den 125 a 330 años por centímetro, en las zonas templadas de la costa californiana y el sureste australiano.




    Las laderas vírgenes en zonas tropicales y templadas tienen un suelo de 30 a 90 centímetros de espesor. Su generación oscila de 0,25 a 2,5 centímetros por siglo; el ritmo erosivo es de varios centímetros por siglo. Las estimaciones muestran que la eliminación por laboreo de la capa edáfica oscila entre unos centenares y un par de milenios. Coincide esta estimación con la duración de las principales civilizaciones agrarias (exceptuando los valles fluviales fértiles, que reciben aportes anuales); estas duran de 800 a 2000 años de promedio.


    Es muy clara la necesidad de conservar los recursos para los futuros pobladores de la tierra, y para ello debemos buscar alternativas.


    Estudios realizados en 1993 por investigadores de la Universidad de Kentucky mostraron que el cultivo sin labranza reducía la erosión en más de un 98%; recientemente, investigadores de la Universidad de Tennesee informaron que el cultivo sin labranza en el tabaco reducía la erosión en un 90%.

    Investigadores de la Universidad de Cornell hallaron que los daños por la erosión del suelo costaría a EEUU 44.000 millones de dólares anuales y se precisaría 6000 millones anuales para mantener el equilibro. Encontraron que por cada dólar invertido en la conservación del suelo se ahorrarían 5 dólares futuros. La mejor estrategia es conservar, mantener el suelo, en vez de restituirlo a posteriori.



    Bibliografía:

    • Agricultura sin labranza por David R. Huggins y John P.Reganold.
    • La buena tierra, por David R. Montgomery.


    ¿Posibles soluciones-respuestas al problema de la pérdida del suelo?:
    a).- Agricultura sin labranza: luces y sombras.

    (Esquema:
    • EL LABOREO TRADICIONAL FACILITA LA EROSIÓN DEL SUELO -PÉRDIDA DEL MANTILLO- POR EL VIENTO Y EL ARRASTRE DEL AGUA.
    • EL CULTIVO SIN LABRANZA MINIMIZA ESTOS EFECTOS. PERO EL ALTO PRECIO DE LA MAQUINARIA, EL DIFÍCIL APRENDIZAJE INICIAL Y EL MAYOR USO DE PLAGUICIDAS DIFICULTAN SU ADOPCIÓN GENERALIZADA)

    Del palo para agujerear el suelo, pasamos al arado de cincel, después a la tracción animal del mismo (6000 a.C). La reja del arado llegó en el 3500 a.C. En el XI d.C. la vertedera tras la reja. Las innovaciones se disparan en el XIX. John Deere inventó un arado de vertedera de acero que ´"podía" con los terrenos más fuertes y pesados. En el XX, con la revolución verde la progresión es geométrica siendo la labranza cada vez más profunda.

    Pero la sequía en EEUU durante la década de los 30 evidenciara los fallos del sistema: el viento arrastró el mantillo dejando propiedades arruinadas. Dará lugar al movimiento de conservación de suelos. Edward Faulkner cuestionará la necesidad del arado profundo, y con el desarrollo de los herbicidas, y sembradoras especiales será posible el cultivo sin labranza.

    En un cultivo tradicional, primero se labra con arado de vertedera, enterrando la mayoría de los residuos. Después se pasan los discos para alisar, se siembra con cultivadora, se labra con rastra para allanar, se siembra, se aplica herbicida, se labra cultivando entre líneas y por último se cosecha. Nueve pasos nada más y nada menos, volteando e invirtiendo además las capas del suelo, de modo que el matillo se mineraliza.

    En un cultivo de conservación se labra con cincel enterrando la mitad de los residuos, se labra con cultivadora, se siembra, se aplica herbicida, se pasa una cultivadora de líneas y se cosecha. Seis pasos. Los cinceles sólo fracturan el mantillo.

    En un cultivo sin labranza se aplica herbicida, se siembra con una sembradora especial, se aplica herbicida de nuevo y se cosecha. Cuatro pasos. La sembradora especial sólo abre surcos de 1-8 centímetros de ancho donde caen las semillas perturbando el suelo mínimamente.

    Veamos ahora las luces y sombras de este sistema:

    Ventajas:

    Contribuye conservar y mejorar el suelo, ahorra combustible al disminuir el número de pasadas (ahorro económico entre un 50-80% de combustible y entre un 30-50% de mano de obra), secuestra dióxido de carbono al estar el suelo cubierto un porcentaje mucho más alto y durante más tiempo y retiene agua al dejarse en el los restos de cosecha que facilitan la infiltración del agua y frena la escorrentía (más agua: más cosecha, menos contaminación al arrastrar menos abonos y plaguicidas)

    pero notemos sus desventajas (sombras del sistema):


    ...requiere una maquinaria muy cara, la fase de transición a la misma es difícil (entre otras cosas requiere al principio -primeros cinco años- una mayor cantidad de abonos nitrogenados), el uso de herbicidas es mayor -menor seguridad alimentaria en ciertos aspectos-, el suelo tarda más en calentar y por tanto la germinación es más lenta.
    Actualmente destacan en la utilización del mismo: EEUU, Brasil, Argentina y Australia. Por contra, en Europa no se promueve demasiado, dejando pocos incentivos para los agricultores, además de las restricciones al uso de plaguicidas. En África y Asia es difícil adoptar estas técnicas pues faltan capitales para asumir el gasto en maquinaria, y otros insumos de la revolución verde. Además suelen aprovechar los residuos de las cosechas para animales y como combustibles.

    Bibliografía:


  • Agricultura sin labranza por David R. Huggins y John P.Reganold.




  • La buena tierra, por David R. Montgomery.




  • b).- Cultivo en línea clave (o agricultura REGENERATIVA).



    En los años 50 en Australia, Yeomans desarrolló un sistema encaminado a evitar la erosión, controlar la desertificación por medio del uso racional de los recursos: agua, relieve, clima, árboles, ganado, con un enfoque integrador. Implica un rediseño del paisaje agrícola y consigue regenerar la tierra. Es muy original y se denomina Línea Clave o Diseño Keyline.



    Este método crea suelo, aprovecha el agua, estabiliza el clima, aumenta la rentabilidad de la agricultura sostenible, enriquece el paisaje y secuestra CO2.



    Estudia el paisaje ("lee el paisaje") buscando las líneas naturales del agua, el relieve y como redistribuirla (construyendo líneas artificiales de agua: pequeños embalses, canales de desviación y riego) de modo que apenas se pierda almacenándola en la misma tierra y en pequeños embalses. El suelo mejora manteniéndolo fértil y biológicamente activo aumentando por tanto su contribución en el secuestro del CO2 (más plantas y más raíces).



    Para ello es vital identificar el punto clave (Keypoint) entre la forma convexa de la parte alta del valle y la parte cóncava de la parte inferior.



    No sólo se aplica a suelos con pendiente. Se basa en lograr aprovechar toda precipitación caída retardando lo máximo posible su evaporación. Esto es lo fundamental del sistema. Para ello, determinada la línea que pasa por el punto clave de cada sector, se hace la última labor en paralelo a ésa. Al sembrar se sigue la línea clave quedando el terreno como se ve abajo. Los pequeños rincones no trabajados se cultivarán igualmente.

    grafico2
    Fuente: Yeomans, PA.. 2008



    El agua de la lluvia se desliza desde las vaguadas a las crestas en vez de caer directamente: se aumenta el tiempo de infiltración en el terreno. No se sigue exactamente entonces el contorno: la idea básica es que como resultado del replanteamiento del terreno, la labor tiene una pequeña inclinación de las vaguadas a las crestas.



    En la última labor se emplea el arado yeomans, que favorece la absorción, aumentado la fertilidad.



    Línea clave. Fertilidad por absorción de agua


    El primer requisito es realizar un laboreo superficial, mezclando al máximo la vegetación en los primeros centímetros de tierra. Algo del subsuelo debe abrirse para absorber rápidamente la humedad. El oxígeno y otros elementos vitales absorbidos contribuirán a transformar el subsuelo en un suelo vivo.



    pasadasyeomansplow

    Con este arado yeomans, se cultiva a mayor profundidad del terreno sin invertirlo y dejando un fondo irregular: el suelo no se divide en una capa superficial cultivada y otra profunda compacta e inútil. Queda además una superficie rugosa, facilitando la entrada de las precipitaciones reduciendo las pérdidas por evaporación. Los materiales más finos se depositan debajo.



    AÑOS EMPLEADOS EN EL PROCESO DE CONVERSIÓN.



    En el proceso que Yeomans llama "de conversión" se pasa de una agricultura "por extracción o minera" a otra "de fertilidad por absorción de agua"



    Dentro de los inconvenientes de este sistema, está el hecho de que no puede ser aplicado a todo tipo de terrenos, los muy pesados dan problemas, pues se acaban impermeabilizando.



    El primer año se cultivan unos 20-18 cm con un arado cincel tipo chisel ("Graham plow"), uno de reja quitando las vertederas y con menos cuchillas. Pero es más adecuado el diseñado especialmente por yeomans. El típico cultivador no sirve porque no pasa de los 10 cm.



    Los surcos se separan a 30 cm y las púas con de 5cm de ancho. La velocidad de trabajo es reducida (5-8 km hora).



    Primera etapa, se trabaja a una profundidad de 7-11 cm siguiendo el contorno marcado, en la segunda pasada se hace a más profundidad (llegando a esos 18-20 cm) y a la misma velocidad. Si no se consigue, pues una tercera labor.



    Si llueve mucho se pasa otra vez siguiendo la línea clave. Si ya está sembrado, se hace igual pero separando los cinceles a 60cm (se destruye algunas plantas, pero se airea).

    La humedad descompone durante más tiempo el rastrojo.



    Segundo año. Se trabaja 2-5 cm más profundo. Con una sola labor y poniendo cuchillas "pie de pato", pero muy pequeñas a 7 cm de profundidad para mezclar vegetación y así se descomponga y controlar las malezas. Se mantiene el suelo al estar el fondo surcado de forma irregular.


    Problemas iniciales: competencia por la humedad, aire y nitrógeno apareciendo el cultivo amarillento en las primeras fases. En pocas semanas, con humedad, aire y calor se queda fijado el nitrógeno y el cultivo mejora.

    El control de la flora arvense se hace al cultivar después de cada cosecha antes de que produzca semilla con púas y cuchillas para maleza.

    No se incrementa la cantidad de siembra para ahogar las malezas y se adapta: en zonas más secas se distancia los cinceles a 70 cm para evitar pérdidas de humedad. Las cuchillas para malezas trabajas 7 cm debajo de la superficie..

    El límite de 40 cm de profundidad se alcanza a los 3-5 años y después se reduce a 23 cm. Se ajustan las cuchillas para malezas debajo de la superficie (12-15 cm) y se seguirá a profundizar los cinceles de 2-7 cm por año y así otra vez.




    Bibliografía:
     

    • Cosecha de agua y tierra. Diseño con permacultura y keyline. por Eugenio Gras.
    • Web Lineaclave.org.

     

    

    domingo, 17 de noviembre de 2013

    Un pequeño bosque, de encinas y robles, en Benavente (otoño)

    Hojas del peral silvestre.
     
    Últimos de noviembre, primeros de diciembre, ultimos de abril y primeros de mayo son las fechas en que los colores del bosque lucen más espectaculares.
     
    Bellotas del roble.

    El serbal típico de nuestra zona (sorbus domestica) tiene una coloración espectacular a mediados de noviembre.
    Enmarcando el quejigo, después un pequeño (y de sabrosos frutos) madroño, luego una oscura encina, quejigos y rebollos al fondo y alcornoque a la derecha.
    Madroño con frutos.

    Frutos del madroño.

    Serbal amarilleando.

    Castaño y quejigo
    Los quejigos amarillean entre las encinas y los pinos. Los rebollos ya presentan tonos ocres.
    Algunos (nogal a la izquierda, nogal que no riego, y cerezo a la derecha) han perdido todas las hojas, pero el resto las mantiene cambiando sus colores.
    Alcornoque a la izquierda y quejigo a la derecha.
    Las gallinas picotean felices...

     






     
     
    Con esta serie de fotos, pretendo concienciar a aquellos que vean esta entrada, como es posible crear un bosque, sin regar, en una zona de clima mediterráneo continentalizado (con una triste media de 420 litros anuales) y que este no tiene que ser necesariamente una triste serie de pinos piñoneros y alguna encinita. Podemos tener una variedad sorprendente de colorido en otoño y primavera, una gran riqueza y diversidad. La tierra no tenía nada más que hierba hace 10 años, y sólo era buena para garbanzos, digamos por tanto, que su calidad no era mucha. 
    La cencellada en las hojas de las encinas.
     
     
    Otoño del 2014













     
     
     
     









     









     
    No os dejéis engañar, ES POSIBLE. Como prueba, estas fotos. Si queréis saber más, podéis entrar en el enlace que está en la parte inferior de la entrada, debajo de la foto recortada.
    Enlace directo al árticulo del bosquecillo de encinas y quejigos: http://estufarusaenbenavente.blogspot.com.es/2013_04_01_archive.html